Av. Tocornal - Sector Las Cadenas, entre san Felipe y Los Andes

Síguenos en redes

Como Nacemos

La Escuela Monte Aconcagua nace a partir de un grupo de familias y maestras, quienes, ante la crisis del modelo escolar imperante, deciden reunirse motivadas por construir en el Valle del Aconcagua un camino pedagógico alternativo, y lograr avanzar decididamente hacia una educación más humanizadora.

Nuestra Mision

Avanzar decididamente hacia una educación más humanizadora. Entendemos por educación humanizadora una educación consciente de su misión formadora, la cual ponga en el centro al niño y guíe con amor y equilibrio sus procesos vitales de crecimiento y sano desarrollo físico, anímico y espiritual. Todo esto se expresa en una interacción permanente con la naturaleza, en un ambiente cálido y reposado, en coherencia con las necesidades del niño mediante actividades con sentido y formadoras de un individuo en constante evolución. Esta educación es posible gracias a la capacidad artística y creativa de las maestras para guiar este proceso pedagógico; como a su capacidad de mirarse a sí mismas a fin de conocer sus verdaderas potencialidades y sacarlas a relucir en virtud de su crecimiento personal y del bien común.

NUESTRA VISION

1.- Contribuir, a través de la consolidación de la Escuela Monte Aconcagua, a que niños y niñas desplieguen su individualidad y potencialidades; se sientan personas íntegras y armoniosas, capaces de proponer ideas y de dar soluciones creativas a los retos que la sociedad les demande.

2.- Favorecer el sano desarrollo de niños y niñas tanto físico, emocional como espiritualmente en coherencia plena con sus facultades del hacer, del sentir y del pensar; las que proporcionarán las herramientas necesarias para que sepan vincularse de manera equilibrada consigo mismos, con los otros y con su entorno.

3.- Conformar en el Valle del Aconcagua una comunidad educativa sostenible en el tiempo, la cual se caracterice por su fraternidad, participación y compromiso con labores pedagógicas y sociales de su entorno.

4.- Difundir y consolidar la experiencia de la Pedagogía Waldorf en el Valle del Aconcagua, como una propuesta educativa coherente, formal, seria y profesional, de tal modo que logre resonar con sentido y pertinencia en la zona.

Nuestros valores

Abogamos por el diálogo propositivo, abierto y transparente entre todos los integrantes de la comunidad escolar, y cuyo espíritu esté guiado por los siguientes principios:

No hagamos suposiciones: cuando suponemos algo no hacemos otra cosa que alimentar nuestros pensamientos con fantasías y prejuicios. No pensemos ni hablemos mal de otra persona. Si tenemos dudas, aclarémoslas con el otro en su presencia con amor y respeto.

Honremos nuestras palabras: somos lo que decimos y expresamos. Las palabras construyen realidad. Por eso, antes de hablar, reflexionemos seriamente acerca del impacto que tendrán nuestras palabras en nosotros mismos, en los demás (particularmente en los niños) y en nuestra comunidad.

 Aprendamos a escuchar: en muchas ocasiones tendemos a ofendernos y a tomarnos todo lo que nos dicen de manera personal. Aprendamos a escuchar al otro y a entender con madurez y perspectiva lo que nos quiere expresar. De todo y de todos podemos aprender.

Defendemos también la libertad. Por un lado, la libertad de cada niño para que pueda desarrollar su potencial, su singularidad y su originalidad, en virtud de una búsqueda constante de su propia misión en esta vida. Y por otro, la libertad del ser humano de despertar su creatividad e instaurar nuevas situaciones que favorezcan su bienestar, adoptando una vida cultural y espiritual plena, consciente y responsable, que vaya en beneficio de su evolución personal y de la comunidad en la cual habita.

Abogamos por la igualdad. Por una parte, el ejercicio de una actitud interna ecuánime, libre de prejuicio y, por ende, de apertura hacia el otro y sus legítimas diferencias. Es decir, una oportunidad de integrar al otro como un igual, que aporta riqueza y diversidad a la vida individual y social del niño. Y, por otra parte, desde una perspectiva social, comprendemos la igualdad como una forma de trato que debería tener todo ser humano provisto de derechos, pero también de deberes en un marco de legalidad propuesto, que sepa resguardar la dignidad del ser humano y entregar un horizonte moral y de justicia, cuyo fin último propenda hacia el bien común y favorezca una sana vida en comunión.

Asimismo, nos inspira la fraternidad. Para comprenderla tenemos que partir de la base que todos los seres humanos somos seres con muchas necesidades, de distinta índole y precisamos del otro para cubrirlas, pues no somos autosuficientes. Necesitamos de la voluntad y del trabajo del otro. Cuando nos comemos un pan, ¿nos hemos puesto a pensar cuántas personas han trabajado para que ese pan llegue a nuestra mesa? La fraternidad es un modo de relación consciente que establecen los seres humanos, en donde a partir de sus diversas capacidades y labores se ayudan mutuamente con el fin de satisfacer necesidades tanto individuales como colectivas.

Para que exista fraternidad tenemos que educarnos en una comprensión amplia de la economía, lejos del individualismo exacerbado y del sobreconsumo desmedido, y en la que cada uno aporte con honestidad su trabajo y el otro, con confianza, sepa recibir y retribuir.

Y finalmente, nos guiamos por el amor como una fuerza y energía universal bondadosa, que conduce al diálogo propositivo, respetuoso y empático. La libertad, la creatividad, la igualdad y la fraternidad son los valores orientadores de nuestro proyecto. El amor es nuestro faro que nos guía y nos hace retornar a la fuente.